Flora y Fauna

 

 

 

La Cerollera es una localidad situada en el Sistema Ibérico bajoaragonés en la zona de separación de las cuencas de los ríos Guadalope y Matarraña. El término municipal consta de una superficie de 34 km2. Limita al norte con la sierra de los Puntales (938 m) y al sur con las sierras de Valbovera (823 m) y los Avenzanos (831 m). El resto del relieve lo modelan conglomerados y arcillas terciarias que generan un paisaje abrupto e interrumpido por vales y barrancos afluentes del río Bergantes.

Flora

Al norte encontramos áreas boscosas de carrascas y pino laricio, una subespecie del pino negral. En el resto del término dominan los pinares de carrasco dejando los fondos de los valles y las laderas abancaladas para los cultivos de cereal de invierno, vid y almendro. Al lado crecen manchas aisladas de robles, encinas, enebros y sabinas de los que en ocasiones encontramos magníficos ejemplares. El serbal o acerollo, que da nombre al pueblo, crece de forma asilvestrada. La mayoría de las especies han colonizado las áreas de cultivo abandonadas por el hombre haciendo difícil el tránsito por el monte.

Dentro del término encontramos algún nogal y también latoneros y coscojas o “coscoll roig”. Junto a fuentes y barrancos crecen frondosos bosques mixtos con chopos, álamos, olmos, sauces, fresnos o almeces. A sus pies cañaverales, carrizales y junqueras sirven de soporte a especies trepadoreas como las zarzas, madreselvas, enredaderas y otras plantas herbáceas como el lastón o “fenazo”.

Romero, aliaga, tomillo, jara y espliego hacen, junto al poleo, té de roca, manzanilla, ajedrea, hinojo y rueda, las delicias de buen número de amantes de la medicina natural.

La abundante masa forestal del término municipal posibilita que sea una zona apropiada para la presencia de hongos y setas, entre las que destacamos como setas comestibles el níscalo o rovellón, la llanega negra (“bateó”), distintos tipos de rúsulas (“crualda” y “pebrás”), la cama de perdiz (“bichac”) y la negrilla (“boletetes de la rosá”). La seta no comestible más habitual es el “mataparent”. También es zona para la producción de la trufa negra, hongo cultivado junto a encinas.

Fauna

La diversidad de espacios hace posible la existencia de ecosistemas con amplia variedad de especies. Por ejemplo, encontramos rapaces asociadas a las áreas boscosas: azor, gavilán, águila y buitre. También son comunes aquí otros alados menores como el herrerillo, picapinos, piquituertos y paloma torcaz.

En el monte bajo, donde se combinan los mosaicos de cultivos y el pinar, vive una rica avifauna: alcaudón, oropéndola, verderol, jilguero y las especies de aprovechamiento cinegético: tórtola, codorniz, perdiz, mirlo, arrendajo y zorzal (tordo), Finalmente, en los roquedos nidifican los grajos, cuervos, así como el cernícalo o “falcó”.

Los reptiles más extendidos son la culebra, el lagarto, la lagartija y la salamanquesa o “dragonet” que busca insectos a la luz de las farolas. En cuanto al hábitat acuático destacan los barbos y madrillas de los pozos “toll del barranc” y los anfibios que abundan en las balsas.

Liebres, zorros, jabalíes e incluso gardunas forman parte de la fauna de nuestro entorno y podemos sorprenderlos comiendo o buscando refugio en un día de excursión por nuestro municipio.

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